Primera parte mi operación

 

Día 11 de enero del 2008

 A las ocho de la mañana entro en el quirófano por cierto con mucha tranquilidad me despido de mi esposa sonriendo y haciendo algo de broma para que se quede mas tranquila convencido que todos saldrá bien nada mas entrar en quirófano el anestesista esta al corriente de mi espondilitis por si pudiera surgir un inconveniente a la hora de intubar debido a la proyección de mis cervicales hacia delante me dice que este tranquilo que no ve problema esto todavía me damas tranquilidad.

 Me ponen la mascarilla y en unos segundos me quedo dormido a partir de aquí solo recuerdo el momento en que desperté me encontré en la habitación de recuperación en seguida uno de los médicos del equipo que me opero me dijo que estuviera tranquilo que todo había ido muy bien y me habían podido empalmar el recto con el colon con lo que no necesitaría una bolsa para hacer mis necesidades me contó que mi familia estaba informada de toda la operación y que cuando pasaran unas horas seria trasladado a la habitación.

 Recuerdo todo esto a pesar de que me desperté sin ningún dolor y muy sedado pero me trabajaba bien la cabeza perfectamente y me dije a mi mismo tranquilo que todo esta bien lo peor ha pasado, toda vía no tenia conocimiento de la temporada que tendría que pasar después en el infierno.

 La operación duro cuatro horas de quirófano y cuatro horas más de reanimación en la sala de recuperación aunque perdí mucha sangra no fue necesaria una transfusión en cuanto al trato recibido por todo el equipo no puedo tener queja alguna todos se portaron muy bien con migo.

 Después fui trasladado a la habitación a las cuatro horas de despertar cuando en principio se había previsto un aislamiento de unas 24 horas para evitar posibles infecciones pero como todo fue muy bien y usaron antibióticos como prevención, recuerdo el recorrido con la cama por el pasillo del hospital y la cara que tenia mi familia de preocupación.

 Una vez en la habitación mi esposa me informo de todas las incidencias y como había ido la operación durante la operación los médicos se encontraron un tumor mucho mas grande de lo que parecía en las pruebas realizadas y mucho mas bajó hacia el recto ocupando toda la pared a lo ancho donde apenas quedaba paso para poder hacer mis necesidades unos milímetros mas abajo y no hubiera sido posible empalmar el colon con el recto, en la parte de detrás del tumor se encontraron con tres quistes cancerígenos que no eran visibles con las pruebas radiológicas, la herida va desde el ombligo hasta al final del pubis sujetada por los puntos internos mas 30 grapas tengo el oxigeno puesto para ayudarme a respirar y una sonda para poder orinar.

 En estos momentos no tengo ningún dolor y tengo la cabeza clara tanto que se me ocurre hacerles una broma a la familia les digo y les repito que me han robado la cartera y dado una paliza en el momento que estaba recogiendo las vacas que estaban sueltas y les cambio los nombres a todos los familiares que entran a verme a la habitación como si estuviera confundido y sigo con lo de la cartera todos ponían una cara extraña y empezaban a preocuparse queriendo decir madre mía este sea trastocado en el quirófano y no sabe ni donde esta cuando veo que se empiezan a preocupar de verdad me pongo a reír y les digo que les estoy tomando el pelo.   

  

Segunda parte mi operación

A las 18 horas de salir del quirófano me encontraba peor me dolía mas la herida de la operación y estaba mas atontado me quisieron hacer levantar de la cama y me maree dándome un sincope de pánico y de angustia me dio la sensación de estar muriéndome hay que tener en cuenta que llevaba dos días antes de la operación solo bebiendo agua y desde la operación ni esto solo me dejaban humedecer los labios con una gasa empapada con agua durante los primeros dos días después pasaría a poder beber agua otra vez y luego zumos hasta que me pudieran dar algo mas sólido como papillas, entre la debilidad y la perdida de sangre del quirófano los médicos me comentaron que es normal que suceda esto pero a las pocas horas me dije a mi mismo esto es otra fase que tienes que superar hice llamar a un celador y le dije que me levantara y me sentara en el sillón de la habitación por supuesto que me volví a marear pero lo pude superar a partir de este momento me levante yo mismo con la ayuda de mi esposa con mucho cuidado ya que las grapas que tenia puestas empezaban a tirar y a molestar y no era interesante que se saltara ninguna pero el levantarme de la cama me hacia pasar los fuertes dolores que tenia en las cervicales debido a mi espondilitis y al estar inmovilizado en la cama ya que esta enfermedad no quiere inactividad, también echaba en falta el colchón especial ortopédico y la almohada que tengo en casa desde hace algunos años ya que debido a los años que hace que tengo esta enfermedad en casa lo tengo todo adaptado a mis necesidades, menos mal que mi yerno se fue a una casa de ortopedia y me vino con una almohada ortopédica cervical para mi fue la salvación a la mayoría de mis males.

Me dolía la mayor parte de mi cuerpo y pedí si me podía tomar mis antiinflamatorios me dieron permiso aunque solo con un sorbo de agua para que pudiera ingerir la pastilla.

 Al tercer día me paso visita uno de los médicos que estuvieron en la operación me contó que ha vía sido una de las operaciones en la que todos los médicos habían salido satisfechos de resultado de la operación por los problemas que se encontraron en ella pero que todo se pudo solucionar con éxito y que mi caso seria utilizado como referencia para otros pacientes que estuvieran en mi misma situación ya que era la primera vez que el equipo de cirugía se enfrentaba a una operación de un cáncer colo-rectal con un paciente con treinta años de espondilitis anquilosante esto supone tener mucho cuidado en cada movimiento que se tiene que hacer al paciente en el quirófano ya que se podrían producir daños irreparables al tener la mayoría de las vértebras soldadas, en el equipo de cirujanos estaba compuesto por tres entre uno de ellos el jefe del servicio de cirugía del hospital que quiso estar en la operación.

Me pidieron autorización para donar una parte del tumor que me sacaron para utilizarlo en estudios ya que el hospital es un hospital que tiene universidad a lo que firme gustosa mente todo lo que pueda servir para acabar algún día con esta mierda de enfermedad que tantas muertes produce al año.

Este mismo día me sacaron la sonda esto me dio un gran respiro pude empezar a orinar por mi mismo sin problemas, al poco rato yo mismo me saque el oxigeno y como no tenia problemas para respirar hice que la enfermera lo retirara desde este momento me empecé a valer por mi mismo siempre con la ayuda de mi esposa para poder levantarme de la cama, por fin estaba libre de ataduras y podía moverme con libertad.

  

Tercera parte mi operación

 

Al sexto día me empiezan a extraer la sonda del drenaje y me empiezan a dar de comer  algo un poco sólido ya que llevo desde que ingrese hace ocho días solo con agua y algún zumo y el suero si acepto la comida podré irme a casa sí la comida me sienta bien a los  ocho días de mi salida del quirófano me dan el alta del hospital.

 Hoy cuando empezado a escribir este diario han pasado once días que salí del quirófano estoy en mi casa me siento bastante bien y necesito pocos calmantes el volver a mi casa con mis cosas y adaptadas para mis necesidades de mi espondilitis ha sido un gran respiro para mi, las heridas están cicatrizando bien y no tengo ninguna grapa infectada hoy empezaran en el centro de salud a quitármelas.

 Es evidente que en toda enfermedad y recuperación para superar los inconvenientes hay que estar psicológica mente muchas ganas de luchar y superar la situación siendo uno mismo el que acabe dominando la situación es lo único que nos puede ayudar a una pronta recuperación.

Se que en estos momentos todavía me queda mucho camino por recorrer y una fuerte lucha para acabar con los posibles restos de células cancerígenas que pudieran estar paseándose por mi cuerpo pero pienso poner todas mis fuerzas a la hora de hacer la quimioterapia y vencer a este Cáncer a mis 54 años me queda mucho que disfrutar de la vida de mis nietos mi hija así como de mi yerno y estar al lado de mi esposa con la cual llevo 31 años casado y feliz.

Nota añadida aunque unos meses mas tarde de estar escribiendo mis primeras líneas de este diario entendería el por que a este cáncer le llaman el asesino invisible.

 Mis agradecimientos a mi cirujano el doctor Sierra y a todo el equipo que estaba en quirófano a la mayoría de enfermeras de la tercera planta las cuales se portaron muy bien, a mi esposa que asido mi apoyo hora tras hora sin descansar a pesar de la fuerte Fibromialgia que tiene desde hace varios años a pesar de esto ella asido mis manos mis piernas, a mi hija y a mi yerno que se han volcado desde el principio con migo, a mis amigos de los foros que participo que me han llenado el buzón de correo electrónico y mandado montañas de buenas energías, Toñi por su visita al hospital, a Ana por sus llamadas al teléfono y encargarse de avisar a todos los compañeros de los diferentes foros que todo había salido bien, a Blanqui por su llamada y a todos y cada uno de los participantes de estos foros.

 Solo tengo una queja y es para la seguridad social por la falta de recursos que tiene en los hospitales como el no disponer de unos cuantos colchones y almohadas ortopédicos para los casos de personas que sufren una enfermedad reumatológica crónica en vez de someterlos a la tortura.

 Los sanitarios de los cuartos de baño de las habitaciones los he visto mejores en algunas chabolas.

 En cuanto a la comida me parece que se puede mejorar mucho su calidad y la forma de prepararla después de haber hecho el servicio militar en un campamento de mas de 4.000 personas aunque no fueran manjares se comía mucho mejor que en un hospital.

Por ultimo al mal control sobre el uso del tabaco en el hospital, por las noches hule a cenicero por parte del personal sanitario, es una vergüenza que se permita fumar en los aseos públicos de los pasillos donde no se puede entrar de la peste a tabaco que hay donde los enfermos se escapan de las habitaciones a fumar arrastrando el gotero.